El uso y manejo del agua es posible a través de tecnologías originadas, empleadas y desarrolladas milenariamente, las mismas que responden al establecimiento de relaciones y construcciones sociales, expresadas en los planos normativos, simbólicos, políticos, económicos o religiosos, en el marco de relaciones equitativas e inequitativas que se dan entre varones con mujeres, entre mujeres con mujeres y entre varones con varones.
De allí que la forma como se utiliza, maneja o gestiona el recurso natural agua, de eminente raigambre social, permea y deja huellas indelebles en las relaciones y construcciones de género que se expresan en cualquier espacio social -sea rural o urbano-, a su vez, y con mayor razón, las construcciones y relaciones de género sientan de manera clara las formas como se utilizarán, manejarán y gestionarán los recursos hídricos.
Por ello, la variable género se encuentra en permanente interacción con la variable recursos hídricos, en un permanente traslape que de una u otra manera se encuentra mediado por la variable gestión social, esta última plasmada en decisiones y acciones que por una parte devienen de la escasez o abundancia de agua; y por otra parte, también es la resultante de las relaciones y pulsiones de poder que se expresan en las múltiples relaciones de género, que rebasan la relación binaria varón y mujer, en tanto que sostenemos que las feminidades y masculinidades se expresan de manera plural y heterogénea.
De otro lado, el uso y manejo, y más aún la gestión de los recursos hídricos en zonas rurales, más específicamente en el caso de microcuencas como en la que nos encontramos investigando -quebrada conformada por los ríos Castaya y Taruj Umaña en el Cantón Araca- implica no sólo la toma de decisiones y acciones a nivel familiar, sino en los niveles intracomunal e intercomunal, situación que complejiza la organización social de una comunidad en torno al agua, ya que la misma -lejos de toda postura romántica respecto a las comunidades rurales andinas- no sólo tiene que adoptar medidas destinadas a la comunidad en sí, sino que debe coordinar con otras comunidades, todas estas situadas en contextos mucho más grandes -no es el caso de estudio-, como el municipal, departamental, nacional y en otros casos incluso internacional , y en cada nivel correspondiente existen distintas construcciones y relaciones de género, que cuentan como telón de fondo no necesariamente ambientes armónicos y sosegados.
De hecho, no todos los niveles serán tratados extensivamente en la presente propuesta investigativa, máxime si se pretende estudiar hasta el espacio intercomunal2, el que sin embargo ofrece una perspectiva rica en situaciones que involucran a todas las variables ya mencionadas.
1 Postulante a Licenciatura en la Carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés, beneficiario de la Beca del PIEB-IDRC con el proyecto "Construcciones y relaciones de género en el uso, manejo y gestión de los recursos hídricos el cantón Araca: estudio de caso de la quebrada de los ríos Castaya y Taruj Umaña"2 Por ejemplo la gestión de la cuenca endorreica del Lago Titicaca compete a la gestión binacional de Bolivia y Perú. De igual manera ocurre con el caudaloso río Amazonas que involucra a países como Ecuador, Venezuela, Colombia, Brasil, Perú y Bolivia, y del que cuya cuenca forman parte los ríos Castaya y Taruj Umaña, aunque resultaría una exageración en el momento actual hablar que las comunidades que gestionan el Castaya y Taruj Umaña tengan que acatar, proponer o transigir sobre la disposición de esos recursos hídricos con todos los países mencionados.
martes, 29 de mayo de 2007
Un trabajo empírico rescata la cotidianidad en la construcción de género
Un trabajo empírico rescata la cotidianidad en la construcción de género
Las identidades de género surgen de un proceso de construcción en el que cobran relevancia elementos generacionales y de clase. Tal aseveración ya fue enunciada por Bourdieu en La dominación masculina y por Badinter en XY. Sin embargo, son muy pocos los teóricos que han constatado estas afirmaciones con trabajo de campo, con sustento empírico. Y eso es lo que pretende hacer Víctor Hugo Perales Miranda, postulante a Licenciatura en la Carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) con la investigación Construcciones y relaciones de género en el uso, manejo y gestión de los recursos hídricos en la comunidad de Tirco, Cantón Araca: estudio de caso de la quebrada de los ríos Castaya y Taruj Umaña.
Perales, uno de los siete beneficiarios de la Convocatoria "Equidad e inequidad en la gestión de los recursos naturales desde la dimensión de género" del Programa de Becas del PIEB-IDRC, considera como uno de los hallazgos preliminares de su investigación "la constatación de una heterogeneidad de masculinidades y feminidades en la comunidad campesina de Tirco". Según refiere, cuando se asume la existencia de subordinación sin entender los procesos sociales en los que se producen las relaciones de género, "se deja escapar la posibilidad de comprender la riqueza de la cotidianidad, donde se puede apreciar capacidad de resistencia, conflicto, diálogo y negociación en las diversas relaciones de género y no sólo sumisión ó subordinación de las mujeres como una situación consustancial a su identidad de género; así lo hemos constatado en Tirco".
Cada hogar un caso particularAl interior de las unidades domésticas (UDOM.) la situación es muy compleja, pues cada una de ellas posee una historia singular en sus relaciones de género. "Así, hemos constatado lo que Kimmel denomina 'masculinidades hegemónicas', pero también se hallaron 'varones domados' a decir de Vilar o 'maridos mandarinas', como suelen llamar en Tirco a los varones dominados por sus esposas". De igual forma, hay mujeres sumisas en las que hace carne el concepto de 'violencia simbólica' de Bourdieu, pero también las hay dominantes, que asumen las principales decisiones de sus hogares.
"Lo que no pude encontrar hasta la fecha fueron mujeres que encarnen el ideal mariano, aquéllas que como dice Spedding pueden ser rotuladas con los adjetivos que aparecen en los avisos necrológicos de los periódicos, como por ejemplo: 'abnegada madre, cariñosa esposa y dulce abuelita'; y es que la vida rural fragua una recia personalidad desde temprana edad, a través del trabajo". En todas estas construcciones de género está presente el agua.
La brega por el líquido elementoEl acceso a los recursos hídricos "es un resultado de pulsiones y tensiones entre varones, entre mujeres, y entre varones y mujeres" al interior de la comunidad. La posibilidad de contar con más o menos agua está determinada por relaciones de poder, donde se expresan los tintes de género ya mencionados. En la comunidad de Tirco hay una organización social "que configura el acceso a los recursos hídricos, y se expresa en la distribución del agua para riego y en el acceso a agua potable para cada una de las UDOM".
Por otro lado, el menor o mayor acceso a los recursos hídricos por parte de las comunarias o comunarios de Tirco, "también determinará la división del trabajo por género al interior de las UDOM. en los ámbitos productivos y reproductivos, así como la necesidad de emplear o no mano de obra extra doméstica -por lo general masculina, para el caso del riego". En cada una de las UDOM. se construyen relaciones de género, donde la disputa por el poder está muy presente; "esta conflictividad es amenguada por las necesidades de las UDOM y de todos sus miembros -varones o mujeres- para reproducirse, por lo cual se establecen pequeños consensos".
El abordaje metodológico de la investigación, basado en un trabajo etnográfico, ha permitido interactuar durante cinco meses con las comunarias y comunarios de Tirco en diversas actividades, ya sean productivas, festivas, recreacionales o rituales.
Las relaciones fuera de casaEn el ámbito extra doméstico, las relaciones sociales de producción entre varones en torno a la gestión de recursos hídricos, "como por ejemplo el empleo de regadores en la modalidad de mink'a (una forma de organización solidaria andina, donde los que tienen pleno uso de sus facultades ayudan a los que no las tienen, como ancianos, enfermos, viudas, etc.)", genera subordinación de unos varones hacia otros; esta situación es más evidente cuando se carece de tierras -y por ende de agua-, pues la alternativa para la subsistencia es la venta de fuerza de trabajo, "construyéndose en estas relaciones sociales de producción formas de ser varón, tanto desde el lado de quien contrata como del lado de quien es contratado".
En el caso de las mujeres que forman parte de UDOM. sin tierra, "la situación es distinta, porque su trabajo productivo como regadoras no está valorizado en el mercado de trabajo de Tirco; tampoco la preparación de alimentos, el lavado de ropa o de platos". Sus actividades productivas son valorizadas "cuando se trata de roles productivos puntuales como el deshierbe o el 'chonteo' -trabajar la tierra con la chonta, una herramienta parecida al pico" o de las actividades productivas "de mujeres" más cotizadas en el mercado de trabajo de Tirco: "escoger papas, sembrar o cosechar".
El principal organismo normativo y de consenso es el Sindicato Agrario de la Comunidad de Tirco, que asume las medidas más importantes relacionadas con la gestión de los recursos hídricos. "En él es escasa la participación femenina. Nuestras reflexiones están prestando un particular interés para comprender si esto deriva en situaciones de subordinación, desfavorables a las mujeres". Perales está empeñado en reflexionar la escasa participación de mujeres dentro del Sindicato: "la escasa participación de mujeres ya fue constatada, mas las repercusiones de esta situación ameritan una comprensión que debe enlazar otros elementos, como por ejemplo, las relaciones intradomésticas".
El becario del programa del PIEB/IDRC asevera que esta región ha sido "poco estudiada" por investigadores sociales, no tanto así por instituciones de desarrollo "quienes desde hace una década han delegado agrónomos para realizar estudios fundamentalmente técnicos". Por ello, concluye, "un estudio sociológico visibilizará dinámicas sociales y culturales de la comunidad de Tirco, y brindará pautas para la aplicación de políticas públicas, relacionadas fundamentalmente con los temas del riego, agua, saneamiento y producción agrícola".
Las identidades de género surgen de un proceso de construcción en el que cobran relevancia elementos generacionales y de clase. Tal aseveración ya fue enunciada por Bourdieu en La dominación masculina y por Badinter en XY. Sin embargo, son muy pocos los teóricos que han constatado estas afirmaciones con trabajo de campo, con sustento empírico. Y eso es lo que pretende hacer Víctor Hugo Perales Miranda, postulante a Licenciatura en la Carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) con la investigación Construcciones y relaciones de género en el uso, manejo y gestión de los recursos hídricos en la comunidad de Tirco, Cantón Araca: estudio de caso de la quebrada de los ríos Castaya y Taruj Umaña.
Perales, uno de los siete beneficiarios de la Convocatoria "Equidad e inequidad en la gestión de los recursos naturales desde la dimensión de género" del Programa de Becas del PIEB-IDRC, considera como uno de los hallazgos preliminares de su investigación "la constatación de una heterogeneidad de masculinidades y feminidades en la comunidad campesina de Tirco". Según refiere, cuando se asume la existencia de subordinación sin entender los procesos sociales en los que se producen las relaciones de género, "se deja escapar la posibilidad de comprender la riqueza de la cotidianidad, donde se puede apreciar capacidad de resistencia, conflicto, diálogo y negociación en las diversas relaciones de género y no sólo sumisión ó subordinación de las mujeres como una situación consustancial a su identidad de género; así lo hemos constatado en Tirco".
Cada hogar un caso particularAl interior de las unidades domésticas (UDOM.) la situación es muy compleja, pues cada una de ellas posee una historia singular en sus relaciones de género. "Así, hemos constatado lo que Kimmel denomina 'masculinidades hegemónicas', pero también se hallaron 'varones domados' a decir de Vilar o 'maridos mandarinas', como suelen llamar en Tirco a los varones dominados por sus esposas". De igual forma, hay mujeres sumisas en las que hace carne el concepto de 'violencia simbólica' de Bourdieu, pero también las hay dominantes, que asumen las principales decisiones de sus hogares.
"Lo que no pude encontrar hasta la fecha fueron mujeres que encarnen el ideal mariano, aquéllas que como dice Spedding pueden ser rotuladas con los adjetivos que aparecen en los avisos necrológicos de los periódicos, como por ejemplo: 'abnegada madre, cariñosa esposa y dulce abuelita'; y es que la vida rural fragua una recia personalidad desde temprana edad, a través del trabajo". En todas estas construcciones de género está presente el agua.
La brega por el líquido elementoEl acceso a los recursos hídricos "es un resultado de pulsiones y tensiones entre varones, entre mujeres, y entre varones y mujeres" al interior de la comunidad. La posibilidad de contar con más o menos agua está determinada por relaciones de poder, donde se expresan los tintes de género ya mencionados. En la comunidad de Tirco hay una organización social "que configura el acceso a los recursos hídricos, y se expresa en la distribución del agua para riego y en el acceso a agua potable para cada una de las UDOM".
Por otro lado, el menor o mayor acceso a los recursos hídricos por parte de las comunarias o comunarios de Tirco, "también determinará la división del trabajo por género al interior de las UDOM. en los ámbitos productivos y reproductivos, así como la necesidad de emplear o no mano de obra extra doméstica -por lo general masculina, para el caso del riego". En cada una de las UDOM. se construyen relaciones de género, donde la disputa por el poder está muy presente; "esta conflictividad es amenguada por las necesidades de las UDOM y de todos sus miembros -varones o mujeres- para reproducirse, por lo cual se establecen pequeños consensos".
El abordaje metodológico de la investigación, basado en un trabajo etnográfico, ha permitido interactuar durante cinco meses con las comunarias y comunarios de Tirco en diversas actividades, ya sean productivas, festivas, recreacionales o rituales.
Las relaciones fuera de casaEn el ámbito extra doméstico, las relaciones sociales de producción entre varones en torno a la gestión de recursos hídricos, "como por ejemplo el empleo de regadores en la modalidad de mink'a (una forma de organización solidaria andina, donde los que tienen pleno uso de sus facultades ayudan a los que no las tienen, como ancianos, enfermos, viudas, etc.)", genera subordinación de unos varones hacia otros; esta situación es más evidente cuando se carece de tierras -y por ende de agua-, pues la alternativa para la subsistencia es la venta de fuerza de trabajo, "construyéndose en estas relaciones sociales de producción formas de ser varón, tanto desde el lado de quien contrata como del lado de quien es contratado".
En el caso de las mujeres que forman parte de UDOM. sin tierra, "la situación es distinta, porque su trabajo productivo como regadoras no está valorizado en el mercado de trabajo de Tirco; tampoco la preparación de alimentos, el lavado de ropa o de platos". Sus actividades productivas son valorizadas "cuando se trata de roles productivos puntuales como el deshierbe o el 'chonteo' -trabajar la tierra con la chonta, una herramienta parecida al pico" o de las actividades productivas "de mujeres" más cotizadas en el mercado de trabajo de Tirco: "escoger papas, sembrar o cosechar".
El principal organismo normativo y de consenso es el Sindicato Agrario de la Comunidad de Tirco, que asume las medidas más importantes relacionadas con la gestión de los recursos hídricos. "En él es escasa la participación femenina. Nuestras reflexiones están prestando un particular interés para comprender si esto deriva en situaciones de subordinación, desfavorables a las mujeres". Perales está empeñado en reflexionar la escasa participación de mujeres dentro del Sindicato: "la escasa participación de mujeres ya fue constatada, mas las repercusiones de esta situación ameritan una comprensión que debe enlazar otros elementos, como por ejemplo, las relaciones intradomésticas".
El becario del programa del PIEB/IDRC asevera que esta región ha sido "poco estudiada" por investigadores sociales, no tanto así por instituciones de desarrollo "quienes desde hace una década han delegado agrónomos para realizar estudios fundamentalmente técnicos". Por ello, concluye, "un estudio sociológico visibilizará dinámicas sociales y culturales de la comunidad de Tirco, y brindará pautas para la aplicación de políticas públicas, relacionadas fundamentalmente con los temas del riego, agua, saneamiento y producción agrícola".
La producción de conocimiento en el campo de la sociología del trabajo fue analizada en Uruguay
Víctor Hugo Perales Miranda*
La dispersión temática, la multipolaridad de intereses de investigación, la escasa uniformidad en la utilización de marcos teóricos para el abordaje de problemas en el mundo del trabajo y los multifacéticos contextos laborales, dan cuenta de la necesidad de que los estudios en el campo de las ciencias sociales abocados a comprender la dinámica del trabajo en Latinoamérica, partan de reflexiones que resulten de esfuerzos conjuntos.
Estas impresiones resultan del V Congreso Latinoamericano de Sociología del Trabajo realizado en la ciudad de Montevideo, entre los días 18 al 20 de abril de 2007, organizado por la Asociación Latinoamericana de Sociología del Trabajo (ALAST).
El lema del Congreso, “Hacia una nueva civilización del trabajo”, grafica de alguna manera el objetivo del evento: relacionar la producción de conocimiento en la sociología del trabajo latinoamericana con su referente empírico, para generar un impacto y ligazón con las distintas realidades que se tejen en el mundo del trabajo en Latinoamérica. Siendo propicia la reflexión en este evento que, sin duda, es un espacio donde se comparten los avances y experiencias en esta área del conocimiento.
Las participaciones de investigadores del trabajo de Bolivia, por lo general han sido muy restringidas en estos eventos, pese a la gran diversidad de contextos laborales existentes en el país, y donde existen espacios en los que se aplica el método toyotista, el decimonónico trabajo a domicilio, la agro-industria y el de los campesinos minifundistas de Occidente, por señalar algunos. Estas situaciones fueron dadas a conocer en un vigoroso intercambio intelectual con sociólogos que representaban a diferentes delegaciones de países como Argentina, Chile, México, Uruguay y Venezuela.
Nuestra participación se hizo con la ponencia “División de trabajo por género para la producción y reproducción en unidades domésticas de la comunidad campesina de Tirco en el Valle de Araca. La Paz. Bolivia". Y formó parte del grupo de trabajo “Reestructuración productiva, trabajo y actores laborales en el medio rural”. Este trabajo, en el que se detalla las condiciones en las que trabajan los comunarios de la comunidad de Tirco, donde se muestran las fronteras tenues entre el trabajo doméstico y el productivo, se basa en algunos hallazgos de una investigación apoyada por la Fundación para la investigación estratégica en Bolivia (PIEB) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) sobre gestión del agua y género. Se habló, por ejemplo, de las condiciones de trabajo en las que se desenvuelven los parceleros minifundistas del Valle de Araca con arado egipcio llegado a América en el siglo XVI.
Otros trabajos giraron en torno referidos a los contextos de trabajo agro-industrial y, en otras mesas de discusión, los conceptos de taylorismo, fordismo y toyotismo eran usados para la exposición.
Cerca de 400 ponencias fueron presentadas en los 11 grupos de trabajo, siendo los estudios de caso más -cuantitativamente hablando- que los trabajos teóricos. En ese sentido, se puede decir que, en gran medida la sociología del trabajo latinoamericana no cuenta con “autores del canon” (a decir de Barthes), por el contrario, existe una pluralidad de entradas teóricas.
Con una rápida mirada a los temas abordados en el encuentro es posible concluir que los marcos teóricos adoptados vienen predominantemente de líneas teóricas de Occidente, asumidas luego de ser cernidas bajo tamices críticos, lo que hace posible la aplicación de paradigmas elaborados en el contexto occidental a realidades latinoamericanas. Tal el caso del estudio del profesor mexicano Enrique de la Garza, quien en su análisis de la crisis estructural y la reestructuración de la producción en México propone la aplicación del concepto de “toyotismo precario”, para relacionar la aplicación parcial del “justo a tiempo” del toyotismo, con la extensión de las jornadas laborales y bajas remuneraciones. Con marco teórico distinto, el sociólogo brasileño Ricardo Antunes liga la organización del trabajo moderno con las últimas innovaciones tecnológicas al control de trabajo, aparejadas a la precariedad en las condiciones laborales, pero focalizando el trabajo en el área de servicios.
Del Congreso, rico en este tipo de planteamientos, también informar que fui elegido como representantes en Bolivia ante el ALAST, lo que renueva mis ímpetus para trabajar por el fortalecimiento de la investigación en el área de la sociología del trabajo en Bolivia, tarea en la que un firme contacto con el ALAST será de mucha importancia.
*Víctor Hugo Perales Miranda es sociólogo e investigador.
28-05-2007
La dispersión temática, la multipolaridad de intereses de investigación, la escasa uniformidad en la utilización de marcos teóricos para el abordaje de problemas en el mundo del trabajo y los multifacéticos contextos laborales, dan cuenta de la necesidad de que los estudios en el campo de las ciencias sociales abocados a comprender la dinámica del trabajo en Latinoamérica, partan de reflexiones que resulten de esfuerzos conjuntos.
Estas impresiones resultan del V Congreso Latinoamericano de Sociología del Trabajo realizado en la ciudad de Montevideo, entre los días 18 al 20 de abril de 2007, organizado por la Asociación Latinoamericana de Sociología del Trabajo (ALAST).
El lema del Congreso, “Hacia una nueva civilización del trabajo”, grafica de alguna manera el objetivo del evento: relacionar la producción de conocimiento en la sociología del trabajo latinoamericana con su referente empírico, para generar un impacto y ligazón con las distintas realidades que se tejen en el mundo del trabajo en Latinoamérica. Siendo propicia la reflexión en este evento que, sin duda, es un espacio donde se comparten los avances y experiencias en esta área del conocimiento.
Las participaciones de investigadores del trabajo de Bolivia, por lo general han sido muy restringidas en estos eventos, pese a la gran diversidad de contextos laborales existentes en el país, y donde existen espacios en los que se aplica el método toyotista, el decimonónico trabajo a domicilio, la agro-industria y el de los campesinos minifundistas de Occidente, por señalar algunos. Estas situaciones fueron dadas a conocer en un vigoroso intercambio intelectual con sociólogos que representaban a diferentes delegaciones de países como Argentina, Chile, México, Uruguay y Venezuela.
Nuestra participación se hizo con la ponencia “División de trabajo por género para la producción y reproducción en unidades domésticas de la comunidad campesina de Tirco en el Valle de Araca. La Paz. Bolivia". Y formó parte del grupo de trabajo “Reestructuración productiva, trabajo y actores laborales en el medio rural”. Este trabajo, en el que se detalla las condiciones en las que trabajan los comunarios de la comunidad de Tirco, donde se muestran las fronteras tenues entre el trabajo doméstico y el productivo, se basa en algunos hallazgos de una investigación apoyada por la Fundación para la investigación estratégica en Bolivia (PIEB) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) sobre gestión del agua y género. Se habló, por ejemplo, de las condiciones de trabajo en las que se desenvuelven los parceleros minifundistas del Valle de Araca con arado egipcio llegado a América en el siglo XVI.
Otros trabajos giraron en torno referidos a los contextos de trabajo agro-industrial y, en otras mesas de discusión, los conceptos de taylorismo, fordismo y toyotismo eran usados para la exposición.
Cerca de 400 ponencias fueron presentadas en los 11 grupos de trabajo, siendo los estudios de caso más -cuantitativamente hablando- que los trabajos teóricos. En ese sentido, se puede decir que, en gran medida la sociología del trabajo latinoamericana no cuenta con “autores del canon” (a decir de Barthes), por el contrario, existe una pluralidad de entradas teóricas.
Con una rápida mirada a los temas abordados en el encuentro es posible concluir que los marcos teóricos adoptados vienen predominantemente de líneas teóricas de Occidente, asumidas luego de ser cernidas bajo tamices críticos, lo que hace posible la aplicación de paradigmas elaborados en el contexto occidental a realidades latinoamericanas. Tal el caso del estudio del profesor mexicano Enrique de la Garza, quien en su análisis de la crisis estructural y la reestructuración de la producción en México propone la aplicación del concepto de “toyotismo precario”, para relacionar la aplicación parcial del “justo a tiempo” del toyotismo, con la extensión de las jornadas laborales y bajas remuneraciones. Con marco teórico distinto, el sociólogo brasileño Ricardo Antunes liga la organización del trabajo moderno con las últimas innovaciones tecnológicas al control de trabajo, aparejadas a la precariedad en las condiciones laborales, pero focalizando el trabajo en el área de servicios.
Del Congreso, rico en este tipo de planteamientos, también informar que fui elegido como representantes en Bolivia ante el ALAST, lo que renueva mis ímpetus para trabajar por el fortalecimiento de la investigación en el área de la sociología del trabajo en Bolivia, tarea en la que un firme contacto con el ALAST será de mucha importancia.
*Víctor Hugo Perales Miranda es sociólogo e investigador.
28-05-2007
La construcción de género es vista a través del agua en una comunidad de un Valle interandino
Víctor Hugo Perales Miranda, postulante a Licenciatura en la Carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) acaba de concluir una investigación acerca de las Construcciones y relaciones de género en el uso, manejo y gestión de los recursos hídricos en la comunidad de Tirco, Cantón Araca: estudio de caso de la quebrada de los ríos Castaya y Taruj Umaña. Lo hizo en el marco del Programa de Becas del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC/CRDI), centrándose --como señala el título de su trabajo-- en el manejo del agua y su vinculación con las relaciones de género. Una de sus conclusiones es que el acceso a los recursos hídricos “es un resultado de pulsiones y tensiones entre varones, entre mujeres, y entre varones y mujeres”. La gestión por el líquido elemento muestra que en las unidades domésticas se construyen relaciones de género heterogéneas, mediadas por las disputas por el poder, dice el estudio que rescatamos hoy, cuando se celebra el Día Mundial del Agua.
El Programa de Becas del PIEB/IDRC tiene en curso la Segunda Fase de la Convocatoria "Equidad e inequidad en la gestión de los recursos naturales desde la dimensión de género", para apoyar la elaboración de tesis de maestría y licenciatura: siete en total.
Perales, uno de los siete beneficiarios de la Convocatoria, considera que en el cantón donde realizó su trabajo, en el departamento de La Paz, las relaciones de género mediadas por la subordinación no son comprendidas en su verdadera dimensión y se asumen como parte del día a día. Así, “se deja escapar la posibilidad de comprender la riqueza de la cotidianidad, donde se puede apreciar capacidad de resistencia, conflicto, diálogo y negociación en las diversas relaciones de género y no sólo sumisión ó subordinación de las mujeres como una situación consustancial a su identidad de género; así lo hemos constatado en Tirco”.
Cada hogar un caso particularAl interior de las unidades domésticas (UDOM.) la situación es muy compleja, pues cada una de ellas posee una historia singular en sus relaciones de género. “Así, hemos constatado lo que Kimmel denomina ‘masculinidades hegemónicas’, pero también se hallaron ‘varones domados’ a decir de Vilar o ‘maridos mandarinas’, como suelen llamar en Tirco a los varones dominados por sus esposas”. De igual forma, hay mujeres sumisas en las que hace carne el concepto de “violencia simbólica” de Bourdieu, pero también las hay dominantes, que asumen las principales decisiones de sus hogares.
“Lo que no pude encontrar hasta la fecha fueron mujeres que encarnen el ideal mariano, aquéllas que como dice Spedding pueden ser rotuladas con los adjetivos que aparecen en los avisos necrológicos de los periódicos, como por ejemplo: ‘abnegada madre, cariñosa esposa y dulce abuelita’; y es que la vida rural fragua una recia personalidad desde temprana edad, a través del trabajo”. En todas estas construcciones de género está presente el agua.
La brega por el líquido elementoEl acceso a los recursos hídricos “es un resultado de pulsiones y tensiones entre varones, entre mujeres, y entre varones y mujeres” al interior de la comunidad. La posibilidad de contar con más o menos agua está determinada por relaciones de poder, donde se expresan los tintes de género ya mencionados. En la comunidad de Tirco hay una organización social “que configura el acceso a los recursos hídricos, y se expresa en la distribución del agua para riego y en el acceso a agua potable para cada una de las UDOM”.
Por otro lado, el menor o mayor acceso a los recursos hídricos por parte de las comunarias o comunarios de Tirco, “también determinará la división del trabajo por género al interior de las UDOM en los ámbitos productivos y reproductivos, así como la necesidad de emplear o no mano de obra extra doméstica –por lo general masculina, para el caso del riego”. En cada una de las UDOM se construyen relaciones de género, donde la disputa por el poder está muy presente; “esta conflictividad es amenguada por las necesidades de las UDOM y de todos sus miembros –varones o mujeres– para reproducirse, por lo cual se establecen pequeños consensos”.
El abordaje metodológico de la investigación, basado en un trabajo etnográfico, ha permitido interactuar durante cinco meses con las comunarias y comunarios de Tirco en diversas actividades, ya sean productivas, festivas, recreacionales o rituales.
Las relaciones fuera de casaEn el ámbito extra doméstico, las relaciones sociales de producción entre varones en torno a la gestión de recursos hídricos, “como por ejemplo el empleo de regadores en la modalidad de mink’a (una forma de organización solidaria andina, donde los que tienen pleno uso de sus facultades ayudan a los que no las tienen, como ancianos, enfermos, viudas, etc.)”, genera subordinación de unos varones hacia otros; esta situación es más evidente cuando se carece de tierras –y por ende de agua–, pues la alternativa para la subsistencia es la venta de fuerza de trabajo, “construyéndose en estas relaciones sociales de producción formas de ser varón, tanto desde el lado de quien contrata como del lado de quien es contratado”.
En el caso de las mujeres que forman parte de UDOM. sin tierra, “la situación es distinta, porque su trabajo productivo como regadoras no está valorizado en el mercado de trabajo de Tirco; tampoco la preparación de alimentos, el lavado de ropa o de platos”. Sus actividades productivas son valorizadas “cuando se trata de roles productivos puntuales como el deshierbe o el ‘chonteo’ –trabajar la tierra con la chonta, una herramienta parecida al pico” o de las actividades productivas “de mujeres” más cotizadas en el mercado de trabajo de Tirco: “escoger papas, sembrar o cosechar”.
El principal organismo normativo y de consenso es el Sindicato Agrario de la Comunidad de Tirco, que asume las medidas más importantes relacionadas con la gestión de los recursos hídricos. “En él es escasa la participación femenina. Nuestras reflexiones están prestando un particular interés para comprender si esto deriva en situaciones de subordinación, desfavorables a las mujeres”. Perales está empeñado en reflexionar la escasa participación de mujeres dentro del Sindicato: “la escasa participación de mujeres ya fue constatada, mas las repercusiones de esta situación ameritan una comprensión que debe enlazar otros elementos, como por ejemplo, las relaciones intradomésticas”.
El becario considera que esta región ha sido “poco estudiada” por investigadores sociales, no tanto así por instituciones de desarrollo “quienes desde hace una década han delegado agrónomos para realizar estudios fundamentalmente técnicos”. Por ello, concluye, “un estudio sociológico visibilizará dinámicas sociales y culturales de la comunidad de Tirco, y brindará pautas para la aplicación de políticas públicas, relacionadas fundamentalmente con los temas del riego, agua, saneamiento y producción agrícola”.
22-03-2007
El Programa de Becas del PIEB/IDRC tiene en curso la Segunda Fase de la Convocatoria "Equidad e inequidad en la gestión de los recursos naturales desde la dimensión de género", para apoyar la elaboración de tesis de maestría y licenciatura: siete en total.
Perales, uno de los siete beneficiarios de la Convocatoria, considera que en el cantón donde realizó su trabajo, en el departamento de La Paz, las relaciones de género mediadas por la subordinación no son comprendidas en su verdadera dimensión y se asumen como parte del día a día. Así, “se deja escapar la posibilidad de comprender la riqueza de la cotidianidad, donde se puede apreciar capacidad de resistencia, conflicto, diálogo y negociación en las diversas relaciones de género y no sólo sumisión ó subordinación de las mujeres como una situación consustancial a su identidad de género; así lo hemos constatado en Tirco”.
Cada hogar un caso particularAl interior de las unidades domésticas (UDOM.) la situación es muy compleja, pues cada una de ellas posee una historia singular en sus relaciones de género. “Así, hemos constatado lo que Kimmel denomina ‘masculinidades hegemónicas’, pero también se hallaron ‘varones domados’ a decir de Vilar o ‘maridos mandarinas’, como suelen llamar en Tirco a los varones dominados por sus esposas”. De igual forma, hay mujeres sumisas en las que hace carne el concepto de “violencia simbólica” de Bourdieu, pero también las hay dominantes, que asumen las principales decisiones de sus hogares.
“Lo que no pude encontrar hasta la fecha fueron mujeres que encarnen el ideal mariano, aquéllas que como dice Spedding pueden ser rotuladas con los adjetivos que aparecen en los avisos necrológicos de los periódicos, como por ejemplo: ‘abnegada madre, cariñosa esposa y dulce abuelita’; y es que la vida rural fragua una recia personalidad desde temprana edad, a través del trabajo”. En todas estas construcciones de género está presente el agua.
La brega por el líquido elementoEl acceso a los recursos hídricos “es un resultado de pulsiones y tensiones entre varones, entre mujeres, y entre varones y mujeres” al interior de la comunidad. La posibilidad de contar con más o menos agua está determinada por relaciones de poder, donde se expresan los tintes de género ya mencionados. En la comunidad de Tirco hay una organización social “que configura el acceso a los recursos hídricos, y se expresa en la distribución del agua para riego y en el acceso a agua potable para cada una de las UDOM”.
Por otro lado, el menor o mayor acceso a los recursos hídricos por parte de las comunarias o comunarios de Tirco, “también determinará la división del trabajo por género al interior de las UDOM en los ámbitos productivos y reproductivos, así como la necesidad de emplear o no mano de obra extra doméstica –por lo general masculina, para el caso del riego”. En cada una de las UDOM se construyen relaciones de género, donde la disputa por el poder está muy presente; “esta conflictividad es amenguada por las necesidades de las UDOM y de todos sus miembros –varones o mujeres– para reproducirse, por lo cual se establecen pequeños consensos”.
El abordaje metodológico de la investigación, basado en un trabajo etnográfico, ha permitido interactuar durante cinco meses con las comunarias y comunarios de Tirco en diversas actividades, ya sean productivas, festivas, recreacionales o rituales.
Las relaciones fuera de casaEn el ámbito extra doméstico, las relaciones sociales de producción entre varones en torno a la gestión de recursos hídricos, “como por ejemplo el empleo de regadores en la modalidad de mink’a (una forma de organización solidaria andina, donde los que tienen pleno uso de sus facultades ayudan a los que no las tienen, como ancianos, enfermos, viudas, etc.)”, genera subordinación de unos varones hacia otros; esta situación es más evidente cuando se carece de tierras –y por ende de agua–, pues la alternativa para la subsistencia es la venta de fuerza de trabajo, “construyéndose en estas relaciones sociales de producción formas de ser varón, tanto desde el lado de quien contrata como del lado de quien es contratado”.
En el caso de las mujeres que forman parte de UDOM. sin tierra, “la situación es distinta, porque su trabajo productivo como regadoras no está valorizado en el mercado de trabajo de Tirco; tampoco la preparación de alimentos, el lavado de ropa o de platos”. Sus actividades productivas son valorizadas “cuando se trata de roles productivos puntuales como el deshierbe o el ‘chonteo’ –trabajar la tierra con la chonta, una herramienta parecida al pico” o de las actividades productivas “de mujeres” más cotizadas en el mercado de trabajo de Tirco: “escoger papas, sembrar o cosechar”.
El principal organismo normativo y de consenso es el Sindicato Agrario de la Comunidad de Tirco, que asume las medidas más importantes relacionadas con la gestión de los recursos hídricos. “En él es escasa la participación femenina. Nuestras reflexiones están prestando un particular interés para comprender si esto deriva en situaciones de subordinación, desfavorables a las mujeres”. Perales está empeñado en reflexionar la escasa participación de mujeres dentro del Sindicato: “la escasa participación de mujeres ya fue constatada, mas las repercusiones de esta situación ameritan una comprensión que debe enlazar otros elementos, como por ejemplo, las relaciones intradomésticas”.
El becario considera que esta región ha sido “poco estudiada” por investigadores sociales, no tanto así por instituciones de desarrollo “quienes desde hace una década han delegado agrónomos para realizar estudios fundamentalmente técnicos”. Por ello, concluye, “un estudio sociológico visibilizará dinámicas sociales y culturales de la comunidad de Tirco, y brindará pautas para la aplicación de políticas públicas, relacionadas fundamentalmente con los temas del riego, agua, saneamiento y producción agrícola”.
22-03-2007
Género y agua
Este blog ha sido creado con la finalidad de difundir y crear un espacio de reflexión sobre las investigaciones referidas a dos variables: Género y Agua.
El uso, manejo y gestión del agua es imprescindible tanto para el trabajo productivo como para el reproductivo. A partir de ello, la perspectiva de género cobra importancia, tanto para apreciar la existencia o no de relaciones bajo la hegemonía patriarcal, como para dar cuenta de las resistencias, conflictos y tensiones que se tejen en las relaciones entre mujeres y varones.
Víctor Hugo Perales Miranda
El uso, manejo y gestión del agua es imprescindible tanto para el trabajo productivo como para el reproductivo. A partir de ello, la perspectiva de género cobra importancia, tanto para apreciar la existencia o no de relaciones bajo la hegemonía patriarcal, como para dar cuenta de las resistencias, conflictos y tensiones que se tejen en las relaciones entre mujeres y varones.
Víctor Hugo Perales Miranda
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