martes, 29 de mayo de 2007

La construcción de género es vista a través del agua en una comunidad de un Valle interandino

Víctor Hugo Perales Miranda, postulante a Licenciatura en la Carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) acaba de concluir una investigación acerca de las Construcciones y relaciones de género en el uso, manejo y gestión de los recursos hídricos en la comunidad de Tirco, Cantón Araca: estudio de caso de la quebrada de los ríos Castaya y Taruj Umaña. Lo hizo en el marco del Programa de Becas del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC/CRDI), centrándose --como señala el título de su trabajo-- en el manejo del agua y su vinculación con las relaciones de género. Una de sus conclusiones es que el acceso a los recursos hídricos “es un resultado de pulsiones y tensiones entre varones, entre mujeres, y entre varones y mujeres”. La gestión por el líquido elemento muestra que en las unidades domésticas se construyen relaciones de género heterogéneas, mediadas por las disputas por el poder, dice el estudio que rescatamos hoy, cuando se celebra el Día Mundial del Agua.
El Programa de Becas del PIEB/IDRC tiene en curso la Segunda Fase de la Convocatoria "Equidad e inequidad en la gestión de los recursos naturales desde la dimensión de género", para apoyar la elaboración de tesis de maestría y licenciatura: siete en total.
Perales, uno de los siete beneficiarios de la Convocatoria, considera que en el cantón donde realizó su trabajo, en el departamento de La Paz, las relaciones de género mediadas por la subordinación no son comprendidas en su verdadera dimensión y se asumen como parte del día a día. Así, “se deja escapar la posibilidad de comprender la riqueza de la cotidianidad, donde se puede apreciar capacidad de resistencia, conflicto, diálogo y negociación en las diversas relaciones de género y no sólo sumisión ó subordinación de las mujeres como una situación consustancial a su identidad de género; así lo hemos constatado en Tirco”.
Cada hogar un caso particularAl interior de las unidades domésticas (UDOM.) la situación es muy compleja, pues cada una de ellas posee una historia singular en sus relaciones de género. “Así, hemos constatado lo que Kimmel denomina ‘masculinidades hegemónicas’, pero también se hallaron ‘varones domados’ a decir de Vilar o ‘maridos mandarinas’, como suelen llamar en Tirco a los varones dominados por sus esposas”. De igual forma, hay mujeres sumisas en las que hace carne el concepto de “violencia simbólica” de Bourdieu, pero también las hay dominantes, que asumen las principales decisiones de sus hogares.
“Lo que no pude encontrar hasta la fecha fueron mujeres que encarnen el ideal mariano, aquéllas que como dice Spedding pueden ser rotuladas con los adjetivos que aparecen en los avisos necrológicos de los periódicos, como por ejemplo: ‘abnegada madre, cariñosa esposa y dulce abuelita’; y es que la vida rural fragua una recia personalidad desde temprana edad, a través del trabajo”. En todas estas construcciones de género está presente el agua.
La brega por el líquido elementoEl acceso a los recursos hídricos “es un resultado de pulsiones y tensiones entre varones, entre mujeres, y entre varones y mujeres” al interior de la comunidad. La posibilidad de contar con más o menos agua está determinada por relaciones de poder, donde se expresan los tintes de género ya mencionados. En la comunidad de Tirco hay una organización social “que configura el acceso a los recursos hídricos, y se expresa en la distribución del agua para riego y en el acceso a agua potable para cada una de las UDOM”.
Por otro lado, el menor o mayor acceso a los recursos hídricos por parte de las comunarias o comunarios de Tirco, “también determinará la división del trabajo por género al interior de las UDOM en los ámbitos productivos y reproductivos, así como la necesidad de emplear o no mano de obra extra doméstica –por lo general masculina, para el caso del riego”. En cada una de las UDOM se construyen relaciones de género, donde la disputa por el poder está muy presente; “esta conflictividad es amenguada por las necesidades de las UDOM y de todos sus miembros –varones o mujeres– para reproducirse, por lo cual se establecen pequeños consensos”.
El abordaje metodológico de la investigación, basado en un trabajo etnográfico, ha permitido interactuar durante cinco meses con las comunarias y comunarios de Tirco en diversas actividades, ya sean productivas, festivas, recreacionales o rituales.
Las relaciones fuera de casaEn el ámbito extra doméstico, las relaciones sociales de producción entre varones en torno a la gestión de recursos hídricos, “como por ejemplo el empleo de regadores en la modalidad de mink’a (una forma de organización solidaria andina, donde los que tienen pleno uso de sus facultades ayudan a los que no las tienen, como ancianos, enfermos, viudas, etc.)”, genera subordinación de unos varones hacia otros; esta situación es más evidente cuando se carece de tierras –y por ende de agua–, pues la alternativa para la subsistencia es la venta de fuerza de trabajo, “construyéndose en estas relaciones sociales de producción formas de ser varón, tanto desde el lado de quien contrata como del lado de quien es contratado”.
En el caso de las mujeres que forman parte de UDOM. sin tierra, “la situación es distinta, porque su trabajo productivo como regadoras no está valorizado en el mercado de trabajo de Tirco; tampoco la preparación de alimentos, el lavado de ropa o de platos”. Sus actividades productivas son valorizadas “cuando se trata de roles productivos puntuales como el deshierbe o el ‘chonteo’ –trabajar la tierra con la chonta, una herramienta parecida al pico” o de las actividades productivas “de mujeres” más cotizadas en el mercado de trabajo de Tirco: “escoger papas, sembrar o cosechar”.
El principal organismo normativo y de consenso es el Sindicato Agrario de la Comunidad de Tirco, que asume las medidas más importantes relacionadas con la gestión de los recursos hídricos. “En él es escasa la participación femenina. Nuestras reflexiones están prestando un particular interés para comprender si esto deriva en situaciones de subordinación, desfavorables a las mujeres”. Perales está empeñado en reflexionar la escasa participación de mujeres dentro del Sindicato: “la escasa participación de mujeres ya fue constatada, mas las repercusiones de esta situación ameritan una comprensión que debe enlazar otros elementos, como por ejemplo, las relaciones intradomésticas”.
El becario considera que esta región ha sido “poco estudiada” por investigadores sociales, no tanto así por instituciones de desarrollo “quienes desde hace una década han delegado agrónomos para realizar estudios fundamentalmente técnicos”. Por ello, concluye, “un estudio sociológico visibilizará dinámicas sociales y culturales de la comunidad de Tirco, y brindará pautas para la aplicación de políticas públicas, relacionadas fundamentalmente con los temas del riego, agua, saneamiento y producción agrícola”.
22-03-2007

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